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¡¡¡ Al loro que me desadherencio !!!

Pocas horas de sueño y muchas ganas son las que tenemos ahora (siete de la mañana) para empezar la jornada de hoy, jornada que acabará en Vega de Urriellu una vez hayamos subido al Pico Tesorero (2.570 m) y bajado por Horcados Rojos.
Un vistazo rápido por la ventana nos hace recordar lo accidentado de la jornada de ayer para llegar hasta aquí, al camping de Fuente Dé. La espesa niebla y el calabobos presente durante toda la subida y parte de la bajada del Puerto de Piedrasluengas como remate de fin de viaje.
Sigue cayendo esa leve lluvia culpa de la humedad del entorno, de las nubes bajas.
Hordas de gente arremolinada esperando turno en el teleférico, el cual nos subirá en apenas tres minutos al inicio de la ruta.

Se observan caras de duda y a la vez de esperanza, y se oyen conversaciones en diferentes grupos que giran en torno a lo mismo; el día tan gris y lluvioso que ha amanecido hoy.
Todos esperamos que al llegar arriba el tiempo respete y si no es claro, al menos no llueva, pues subir desde el inicio con lluvia puede ser penoso.
Este fenómeno en “Picos” es algo normal, ya que las nubes permanecen bajas a primera hora de la mañana y última de la tarde, estando las cumbres despejadas. En cambio en las horas intermedias del día, más cálidas y con el sol siempre presente, estas nubes levantan y se disipan. Así es el ciclo en temporada estival. Esperamos que hoy se cumpla también.

Llegamos al mirador, hay niebla pero afortunadamente no tenemos “calabobos”. ¡¡ Bien !!

La subida se hace agradable y fresquita. Las conversaciones que llevamos con el resto de compañeros amenizan las cuestas más pronunciadas, y la llegada al Collado de Horcados Rojos es rápida.


Revitalizamos durante unos minutos. Algunos miembros no subirán al Tesorero, se quedarán disfrutando del paisaje y del ya visible Naranjo de Bulnes, mientras otros pocos decidimos emprender la ascensión a esta pirámide bien visible desde el Collado de Horcados Rojos.

Dejamos las mochilas aquí, para hacer la subida y bajada más rápidas y menos costosas.
Un terreno poco definido al principio nos situa en una trocha de hitos que va salvando con algunas trepadas, unos tramos muy bonitos, en un entorno espectacular a nuestro alrededor.

Según subimos, nos cruzamos con unos “lugariegos”, que nos dicen no haber llegado a cumbre al ver que la niebla que tenemos por debajo, va subiendo a medida que pasan los minutos, y por este terreno poco marcado puedes embarcarte si no ves un carajo debido a la niebla.
“…estamos cerca y hay que intentarlo. Verdaderamente no veo complicada la bajada a pesar de que se meta la niebla. Si subimos rápido nos dará tiempo…”, le digo a Víctor.
Tras trepar por una corta chimenea seguimos por unas graditas.




Llegamos en unos veinte minutos a la cumbre de este pico. Las vistas son espectaculares, sobresaliendo el techo de Picos de Europa, el pico Torre Cerredo, en el centro de la imagen:

Foto de cumbre en la que no salimos todos, por lo estrecho de la misma y por haber aún compañeros subiendo:


La bajada la hacemos por la otra ruta que evita el destrepe de la chimenea, y que sale unos metros a la izquierda según bajamos al Collado de Horcados Rojos.
Pasamos por una gradas algo expuestas, con roca descompuesta pero fácil.

De nuevo todos en el Collado de Horcados Rojos, damos unas indicaciones rápidas al grupo sobre el siguiente tramo de la ruta y quizá el más difícil y expuesto de todo el recorrido; la bajada desde Horcados Rojos al Jou de los Boches por el cable. Se hace patente el silencio…algunas preguntas y más silencio…Ese silencio que se genera cuando cada cual piensa en cómo será esa bajada.

Afortunadamente los aproximadamente 200 metros de desnivel que nos separan del final, están equipados al completo con un cable de acero forrado con manguera entre parabolt y parabolt, cosa que nada tiene que ver con el cable cochambroso y pitones oxidados de hace unos años.

Si hay un sitio en “Picos” que tenga el record de accidentes, algunos de ellos fatales, es este (por la tarde ya en Vega de Urriellu, nos enteramos de la caída de un chico justo después de pasar nosotros…).
Unos bajan más rápidos otros más lentos, pero eso no importa pues ante todo la seguridad y el evitar la caída de piedras y sobre todo, la caída de uno mismo.
Isa, Celia y yo fuimos en parte testigos de cómo bajan las piedras que caen de arriba. Estábamos esperando bajo un desplome, un sitio bueno elegido con vista a evitar el que una piedra te alcance, ya que el siguiente tramo a pasar era expuesto por dicho motivo y era conveniente esperar a no tener a nadie por arriba, cuando oímos “…¡¡¡ piedraaaaaaa ¡!!!...”. Nos pasaron por encima un par de piedras como cohetes.

Mientras unos esperan a que los más rezagados terminen de bajar, acordamos por el walkie ir de avanzadilla para pillar sitios para las tiendas en Vega de Urriellu.
Aunque la siguiente parte del recorrido que pasa por el Jou de los Boches al Jou Sin Tierre y desde éste último a Vega de urriellu no es muy larga, llegados a estas alturas del día se hace algo monótona.

Justo antes de asomar a Vega de Urriellu, cuando cada cual va inmerso en sus pensamientos, con ganas de quitarse las botas y la mochila, con hambre dadas las horas del día, cuando ya apenas se intercambian palabras con el resto de amigos posiblemente por el cansancio sumado a todo lo anterior y con, al fin y al cabo, deseos de parar hoy, cuando esa monotonía y necesidades desaparecen al verse alzar tal imagen ante nosotros; el "monarca" realzado sobre su velo de nubes:

Poco que decir y mucho que sentir llegados a este punto. Aquí, en Vega de Urriellu, epicentro del alpinismo y la escalada en España, se han logrado grandes gestas y forjado grandes figuras de ambas disciplinas. Se respira en el ambiente.
Comemos a primera hora de la tarde.

No sin echar en falta a Lourdes y Mariano. Aún no han legado y desde que llegamos nosotros ha pasado cerca de una hora y aún no han aparecido.
El sonido del helicóptero no nos hace presagiar nada bueno. Lleva un rato por la zona por la que acabamos de pasar horas antes y nos preguntamos si es posible que al verse perdidos hayan podido llamarlo. Por lo que comenta Víctor, y a pesar de haberles acompañado hasta el final del cable, Lourdes iba bastante tocada de los pies por las botas, andando despacio debido al suplicio por el que estaba pasando.
Dani, Víctor y yo salimos desandando más rápido que despacio con frontales y walkie, el camino de llegada para ir en su busca. Preguntamos a un par de chavales que nos cruzamos en nuestro camino pero los detalles no nos cuadran. Seguimos subiendo hacia el Jou Sin Tierre mirando hacia nuestro alrededor pero no les vemos. El helicóptero sigue dando vueltas…
Nos cruzamos de nuevo con otros dos chavales. Tras darles la descripción, nos dicen que ha visto a una pareja que se ha desviado a la izquierda del camino, subiendo por un sitio poco marcado de acceso a otra zona muy a la izquierda y saliéndose por completo del camino bueno.
Aceleramos el paso. Dani ve una mochila a unos 50 metros arriba y a la derecha del camino. Llamamos a Mariano y afortunadamente nos responde, están arriba.
Sube Víctor y tras intercambiar palabras, le dicen que están bajando hacia el camino. Con el walkie avisamos al grupo que ha quedado en Vega de Urriellu de que están bien y de que emprendemos la bajada con ellos.
Unas cervezas en el refugio, risas e historietas varias nos hace pasar una agradable tarde. Es entonces cuando nos enteramos de que el helicóptero estaba sobrevolando Horcados Rojos debido a que un chico se ha caído bajando por el cable, tras sufrir un desvanecimiento. Desconocemos las lesiones que haya podido tener.
Antes de que anochezca, decidimos subir a la base del Naranjo. El año pasado estuve en este mismo lugar cuando bajamos de escalar en la Cara Sur de este pico. Entrada espectacular la de la vía Rabadá-Navarro en la que decidimos hacernos esta foto.

A bajar, unas fotos en plan coña antes de la cena, con el espectacular mar de nubes por debajo.

Noche espectacular bajo las estrellas, pues a pesar de haber subido la tienda hasta aquí, algunos decidimos dormir al raso en una noche nada fría y con el cielo completamente despejado.

El día siguiente nos levantamos pronto para volver por el mismo sitio.

Subir al Collado de Horcados Rojos sin nadie por arriba es lo ideal, evitando así el que nos tiren piedras.

En una hora y media de subida, hemos desandado un camino que nos llevó ayer algo más de tres horas en la bajada.
Llegados al Collado y Celia, Valle, Olga, Luís y yo, subimos a la Torre de Horcados Rojos por la ruta normal para sumar otra nueva cumbre, y en el mismo sentido hacer algo más mientras se llegan los compañeros que faltan por llegar.

Fotos de cumbre:


De nuevo bajamos al collado y emprendemos todos la bajada hacia el teleférico:

Aquí arriba en el mirador, decidimos comer y beber algo antes de salir hacia Madrid.

Y como no, la foto de despedida:

* * * ¡ ¡ ¡ HASTA LA PRÓXIMA ! ! ! * * *
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